Me levanté para el desayuno y ocupé las horas que me quedaban de barco en leer y escribir. A eso de las dos de la tarde la lancha arribó al puerto de Yurimaguas, ahora la cuestión recaía en conseguir transporte rápido y barato hasta Tarapoto.
Había unos camioncitos que llevaban carga y ofrecían transporte a solo 7 soles por cabeza (la mitad de lo q nos salía el motocarro más la combi), pero ninguno nos aseguraba salir de inmediato, mientras tanto los mototaxis insistían sin parar en llevarnos al lugar de donde salía el transporte "oficial" y que allí nos cobrarían solo 10 soles (muy improbable). Es muy dificil elegir en quién confiar en esas situaciones, nada nos garantizaba que los camiones salieran ya, nada que las combis siguieran saliendo y costaran solo eso. Finalmente elegimos un camión, pero a penas nos subimos la mafia motocarrera nos bloqueó el camino de salida y hasta le sacó al chofer la llave de la cabina...
Terminamos subiéndonos a otros 2 camiones con mucha carga y poco espacio, para que se den una idea en el nuestro viajaban dos hombres colgando del costado. La parte buena del asunto: hermosos paisaje que a cielo descubierto se aprecia mucho mejor.
Llegamos a Tarapoto a eso de las 17 y a penas nos bajamos nos dijeron que el último micro salía a las 17:30. Las chicas querían esperar a los chicos y yo salir volando a la terminal, así que nos dividimos.
Al llegar a la terminal me encontré con que los buses estaban llenos y que recién al otro día salían nuevos...
Por suerte me reencontré con los chicos y, ante las circunstancias, decidimos ir a ver que onda los camiones. El karma, Dios, el Diablo, el destino o la casualidad se puso de nuestro lado y el primer y único camionero que encontramos nos dijo que nos llevaba y de onda (es decir, GRATIS -es para Ulises que lo mira por tv).
A eso de las 21 arrancamos en la parte de adelante de la carga (camión de doble acoplado...) con vista a las estrellas y un poco de viento que se colaba por los costados.
Fue una noche fresca y por primera vez justifiqué el haberme llevado mi bolsa de dormir. A la madrugada nos despertamos y, asegurandonos el estar lejos de cualquier control policial, le cantamos el feliz cumple a Cami.
lunes, 1 de marzo de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
Barquito día 2, noche 3. Día Pancho
Ese día me salteé el desayuno y seguí durmiendo. Fue un día tranquilo de siesta, lectura, helados de coco y un baño recomponedor y refrescante en la ducha del barco (tuvimos suerte que nuestros baños se mantuvieron mas o menos limpios).
Por la noche cené sopa de arroz con un poco de pollo y, como no me bastó, me compré un "Juanes" (arroz con pollo y aceituna en una hoja enorme). Después de comer pasaron una peli koreana que se llamaba la ola o similar (una onda the host, bastante cómica) y luego directo al sobre.
Un día sin pena ni gloria, un día de lluvia.
Por la noche cené sopa de arroz con un poco de pollo y, como no me bastó, me compré un "Juanes" (arroz con pollo y aceituna en una hoja enorme). Después de comer pasaron una peli koreana que se llamaba la ola o similar (una onda the host, bastante cómica) y luego directo al sobre.
Un día sin pena ni gloria, un día de lluvia.
domingo, 21 de febrero de 2010
Barquito día 1, 2da noche. La vida dentro y fuera del barco.
Me desperté muy temprano porque pusieron unos boleros del año del jopo al mango (Jose Luis Perales, Nino Bravo, gente desconocida, etc. con video y todo). Esto lo hicieron porque era la hora del desayuno y, en el barco, siempre se come con música (el almuerzo con cumbia brasilera y la cena con película).
En la hamaca se duerme bárbaro y hay tiempo para dormir casi en cualquier momento del día, por lo que decidí ir a pispear que onda el desayuno. La comida te la sirven en el segundo nivel: se hace una fila larga y vos tenés que ir con tu plato/tupper/cacerola a que te sirvan. De desayuno daban cocona (es una leche con canela y arroz) y dos panes con manteca, yo ataqué los panes y me volví a la hamaca a satisfacer mi hambre de sueño.
Volví a abrir los ojos a la hora del almuerzo y me dirigí otra vez al segundo nivel. Me uní a la fila y observé el espectáculo: había gente que comía en las barandas y en las hamacas pescado q habían comprado en algún puerto (limpiándose con lo q encontraban), niños en los bancos de la baranda, hamacas y hasta piso comiendo y bailando al ritmo de la cumbia brasilera q invadía todos los rincones del barco y, ya más cerca d la cocina, una fila paralela de madres que despiojaban a sus hijos. Todo un carnaval que finalizó a penas me dieron mi plato de arroz (obvio), fideos y algo de pollo y volví a mi tercer nivel.
La tarde la pasamos jugando al truco y al carioca y la noche en el techo (el capitán nos dejó nuevamente) degustando arroza con pollo y una que otra cerveza. La luna estaba más linda aún que el día anterior y nos quedamos contando historias de terror (a lo campamento) y charlando de Chewas (elemento curioso, ex perteneciente del Pelle al que conocíamos Cata y yo). El resto del tiempo pudimos observar la dinámica de la descarga de mercaderías en los puertos de las distintas islas. Puertos en general pequeños a los que acudían, las 24 horas del día, familias enteras a buscar las provisiones que cargaba el barco. Un lindo e interesante espectáculo.
En la hamaca se duerme bárbaro y hay tiempo para dormir casi en cualquier momento del día, por lo que decidí ir a pispear que onda el desayuno. La comida te la sirven en el segundo nivel: se hace una fila larga y vos tenés que ir con tu plato/tupper/cacerola a que te sirvan. De desayuno daban cocona (es una leche con canela y arroz) y dos panes con manteca, yo ataqué los panes y me volví a la hamaca a satisfacer mi hambre de sueño.
Volví a abrir los ojos a la hora del almuerzo y me dirigí otra vez al segundo nivel. Me uní a la fila y observé el espectáculo: había gente que comía en las barandas y en las hamacas pescado q habían comprado en algún puerto (limpiándose con lo q encontraban), niños en los bancos de la baranda, hamacas y hasta piso comiendo y bailando al ritmo de la cumbia brasilera q invadía todos los rincones del barco y, ya más cerca d la cocina, una fila paralela de madres que despiojaban a sus hijos. Todo un carnaval que finalizó a penas me dieron mi plato de arroz (obvio), fideos y algo de pollo y volví a mi tercer nivel.
La tarde la pasamos jugando al truco y al carioca y la noche en el techo (el capitán nos dejó nuevamente) degustando arroza con pollo y una que otra cerveza. La luna estaba más linda aún que el día anterior y nos quedamos contando historias de terror (a lo campamento) y charlando de Chewas (elemento curioso, ex perteneciente del Pelle al que conocíamos Cata y yo). El resto del tiempo pudimos observar la dinámica de la descarga de mercaderías en los puertos de las distintas islas. Puertos en general pequeños a los que acudían, las 24 horas del día, familias enteras a buscar las provisiones que cargaba el barco. Un lindo e interesante espectáculo.
jueves, 4 de febrero de 2010
Iquitos día 6. Adios Iquitos.
Día de trámites y necesidades básdicas, empezó yendo al banco a cambiar un travel, continuó comiendo y yendo a un cyber y finalizó con la primr noche en el barco a Yurimaguas.
El barco es algo que me impactó mucho, la gente se instala a lo largo del 2do y 3er nive con sus hamacas una al lado de la otra (como el jueguito de bolitas en el que cuando se golpea en una punta repercute directo en la otra) por orden de llegada. En el primer nivel está toda la carga (destinada a ser entregada en distintos puertos) que es ingresada por el mismo ugar y a la vez que toda la gente. Cuando se calma todo llega la hora de comer, como el primer día no dan cena nosotreos compramos pan y atun (ah!, me olvidaba, en el barco viajé con mis compañeros de boliche del día anterior: Sabri, Cata, Cami, Eze, Pastor y Carlitos).
Lo mejor fue que el capitán nos dejó ir al techo del barco y comimos viendo las estrellas, la luna y lo que esta iluminaba del paisaje.
El barco es algo que me impactó mucho, la gente se instala a lo largo del 2do y 3er nive con sus hamacas una al lado de la otra (como el jueguito de bolitas en el que cuando se golpea en una punta repercute directo en la otra) por orden de llegada. En el primer nivel está toda la carga (destinada a ser entregada en distintos puertos) que es ingresada por el mismo ugar y a la vez que toda la gente. Cuando se calma todo llega la hora de comer, como el primer día no dan cena nosotreos compramos pan y atun (ah!, me olvidaba, en el barco viajé con mis compañeros de boliche del día anterior: Sabri, Cata, Cami, Eze, Pastor y Carlitos).
Lo mejor fue que el capitán nos dejó ir al techo del barco y comimos viendo las estrellas, la luna y lo que esta iluminaba del paisaje.
Iquitos día 5. Mariposas de día, mariposas de noche.
Me levanté temprano para ir al mariposario, desayuné, me tomé el bondi y después la lancha a Padre Cocha y caminé hasta llegar al pequeño zoológico.
El mercado de Belén es bastante impactante: es un caos de gente, de cosas y de olores. Hay quichicintos puestos en los que se vende de todo(ropa, comida, art, de limpieza, etc). A mi me recordó la descripción de Paris en el comienzo de "El perfume", se me hace que hay algo en os olores muy similar...
Nosotros queríamos legar a los puestos del puerto, pero de camino un nene se nos acercó para avisarnos que nos querían robar, ahí nomás emprendimos la retirada: yo compré mi hamaca y nos fuimos en el primer motocarro que encontramos a la plaza de armas.
Me despedí y aproveché para sacare un par de fotos a "a casa de fierro" de Eiffel (son para Pau obvio) y, luego, me fui a almorzar y probé lagarto a la milanesa... OOOOOHHHH, woww, que jugada... nah, no es nada del otro mundo, me hizo acordar a la merluza.
martes, 2 de febrero de 2010
Iquitos día 4. Vuelta a la civilización
Con mucho sueño me levanté de mi camita para alistarme. Desayunamos, no cargamo las mochilas, nos sacamos la foo de despedida y partimo hacia Iquitos.
Al llegar al pueto no dividimos: Pedro, Yago y Guille se fueron al barquito para Yurimaguas y Martin y yo no fuimo a la agencia (él se iba al aeropuerto, yo a pelearme con Ulises).
La discusión fue larga, amenacé con ir a Indecopi, me dijeron que quedaba a mi conciencia y, finalmente, acordaron pagarme la etadía en un hostel de confianza los siguientes 2 días. Creo que podría haber sacado más`pero ya estaba agotada.
Me llevaron al hostel "La casa de Samantha" donde tenía cuarto para mi sola con cama de 2 plazas (igual no era ningún lujo), otra cosa buena era que tenía cocina, con lo cual podía seguir amortizando...
Esa noche dormí como un tronco y volví a ser un ser humano.
Al llegar al pueto no dividimos: Pedro, Yago y Guille se fueron al barquito para Yurimaguas y Martin y yo no fuimo a la agencia (él se iba al aeropuerto, yo a pelearme con Ulises).
La discusión fue larga, amenacé con ir a Indecopi, me dijeron que quedaba a mi conciencia y, finalmente, acordaron pagarme la etadía en un hostel de confianza los siguientes 2 días. Creo que podría haber sacado más`pero ya estaba agotada.
Me llevaron al hostel "La casa de Samantha" donde tenía cuarto para mi sola con cama de 2 plazas (igual no era ningún lujo), otra cosa buena era que tenía cocina, con lo cual podía seguir amortizando...
Esa noche dormí como un tronco y volví a ser un ser humano.
Ritual
Sentada en el piso con las rodillas flexionadas y la espalda contra la pared. Todo alrededor es de madera, afuera selva, adentro cinco personas. Tres toman, dos miran. Una de las que toman guia, es el Chamán.
La noche es oscura, la casa está en silencio y lo que domina son los sonidos de afuera: grillos, aves nocturnas, ranas. Adentro se oye la voz serena y baja del chamán que explica como debe tomarse.
No hay ciencia, no hay técnica, solo fe y ojos cerrados. "Salud ayuruna, te tomo con fe", esa es la oración que debe decirse luego de desear que visiones quiero tener y después solo resta beber todo el vasito, rogar no devolverlo y esperar, envolviéndose en la música divina que toca el viejo, a que lleguen las imágenes.
El sueño era pesado y por eso me cuesta definir cuando empezó. Recuerdo un momento en el que todo se volvió negro y, entonces, aparecieron miles de lucecitas danzantes de todos los colores. Transité mucho caminos, es un viaje que no para y siempre avanza. Dije cosas que quería decir a gente a la que no se lo dije, amé, odié, me vengué, busqué la oscuridad y también la luz y, después, simplemente me dejé llevar por la música.
Y la música me llevó saltando por un camino en medio de un bosque, había flores y noche llena de estrellas, yo tenía un vestido azul y era una nena feliz. En un momento, mientras tocaba mi instrumento (mis botas hacían un ritmo propio contra el piso) quise llorar de alegria, pero no pasó. En otro momento quise llorar de dolor, tampoco pude.
Es una experiencia más, es un viaje dentro del viaje
La noche es oscura, la casa está en silencio y lo que domina son los sonidos de afuera: grillos, aves nocturnas, ranas. Adentro se oye la voz serena y baja del chamán que explica como debe tomarse.
No hay ciencia, no hay técnica, solo fe y ojos cerrados. "Salud ayuruna, te tomo con fe", esa es la oración que debe decirse luego de desear que visiones quiero tener y después solo resta beber todo el vasito, rogar no devolverlo y esperar, envolviéndose en la música divina que toca el viejo, a que lleguen las imágenes.
El sueño era pesado y por eso me cuesta definir cuando empezó. Recuerdo un momento en el que todo se volvió negro y, entonces, aparecieron miles de lucecitas danzantes de todos los colores. Transité mucho caminos, es un viaje que no para y siempre avanza. Dije cosas que quería decir a gente a la que no se lo dije, amé, odié, me vengué, busqué la oscuridad y también la luz y, después, simplemente me dejé llevar por la música.
Y la música me llevó saltando por un camino en medio de un bosque, había flores y noche llena de estrellas, yo tenía un vestido azul y era una nena feliz. En un momento, mientras tocaba mi instrumento (mis botas hacían un ritmo propio contra el piso) quise llorar de alegria, pero no pasó. En otro momento quise llorar de dolor, tampoco pude.
Es una experiencia más, es un viaje dentro del viaje
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
