lunes, 25 de enero de 2010

Iquitos día 1. Avión, taxi y tour sin escalas.

El viaje en avión fue muy tranquilo y con muy lindas vistas: mar- lima- montañas- lagos- selva- escala en Pucallpa- más selva- rios- selva- RIOS- aterrizaje.
Con, a lo sumo, 20 minutos de sueño (minutos que acumulé de las veces que cabeceé en el avión)bajé del avión, agarré mi mochi y me encontré con la oficina de Iperu cerrada, por lo que me dirigí a consultar a "los de los hoteles" y ellos me mandaron con los taxistas. Y ahí fue cuando conocí a Miguel...
-Vale aclarar que yo era la única mochilera en el aeropuerto y que no tenía ninguna referencia de precios-
Miguel me cobró 12 soles (porque regateé) hasta la plaza de armas, luego me enteré que el costo real es de 5 soles...
A penas subí, mi querido taxista empezó a contarme sobre los tours y los hostels: que hay un gringo que cobra carísimo y hace tours muy turísticos, que lo que combiene es contratar buenos guias, que los hotels no bajasn de 35 soles (mentira), que el día anterior había llevado a 4 argentinos, que esos argentinos se iban ese mismo día a un tour con la agencia de "Ulises", que tipo de tour era...
 En fin, sin dormir y con miedo de gastar dinero de más en alojamiento terminé en lo de Ulises y agarré viaje por 150 soles por día, antes de cerrar trato pregunté si era lo mismo que le habían cobrado a cada uno de los chicos, Ulises me dijo que si...
Entonces me fui rápido a tomar la lancha para alcanzar a mi "nuevo grupo". Al rato fui presentada a Ricardo o Richard (el guia, que era un tanto denso conmigo) y a mis compañeros: Martín, Yago, Pedro y Guillermo. Dio la curiosa casualidad (que siempre se da) que este grupete era de algunos ex alumnos del nacional, con lo cual hubo varias charlas que comprendí (curso de ingreso, etc), aunque sus carreras e intereses viraban hacia las ciencias exactas y naturales, con lo cual cuando comentaban sobre las variables en matemática o los compuestos químicos de determinados alimentos o la frecuencia con que agitan sus alas ciertas especies de aves (y eso se volvía tema de discusión) yo gustaba de disfrutar los colores y las vistas o de planear el resto de mi viaje.
LLegamos y nos instalamos (lamentablemente no tengo fotos porque a penas llegué se me acabaron las pilas de la cámara, tal vez más adelante los chicos me pasen las suyas). El campamento contaba con una casota de madera cual escenario a la italiana (tenía su altura y le faltaba la cuarta pared) con 3 cuartos y 3 baños (sin puerta y con agua marrón, de los cuales funcionaban 2, en el tercero se caía el piso) y un techo con grandes huecos por los que se colaba la lluvia. Frente a la casota había un gran "quincho" sin paredes en el que dormían y cocinaban el guia y sus ayudantes (Carlos, "Aurelio", Juber y una señora de la que nunca supe el nombre, todos fueron muy amables y cálidos).
Al terminar fuimos a dar una vuelta en lancha para ver a los delfines rosados y nos metimos a nadar en el Amazonas (me encanta decirlo).
Cenamos a eso de las 19 y salimos de noche a dar una vueltita por la selva para conocer algunas plantas y bichos (unos días mas tarde por ese mismo sendero Pedro vió pasar a un felino grande de color gris plomo, suponemos que era un puma o los efectos del Tropicur).
Cuando nos fuimos a dormir se largó a llover y tuvimos que proteger nuestras camas (pequeños catres con mosquiteros, era como meterme en una cajita blanca) con bolsas de consorcio. No se si a raiz del ruido que hacían las gotas que caían o si por el simple miedo a la selva, pero después de unas horas empezamos a escuchar ruidos dentro de la casa y yo hasta tuve la sensación de que algo caminaba sobre mi bolsa protectora. Pero la resignación fue más fuerte que el miedo y pude dormirme.





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