domingo, 24 de enero de 2010

Lima día 3. Florida, un gran percance y una pequeña fiesta.

Nos despertamos casi a la una y fuimos rápido a aprovechar nuestro desayuno. Cuando terminamos rodamos hacia el centro y, mientras esperábamos a los chicos (Santi, Seba, Tomás, Nacho y Ari) en la Plaza San Martin, nos pusimos a cantar el repertorio completo de Ricky y Cristian y, creo, llamamos un poquito la atención. El centro de Lima es muy parecido al de Buenos Aires, hay una calle que es igualita a Florida. Caminamos, visitamos la Plaza de armas, nos sacamos bolufotos* frente a la casa de gobierno, caimos en las garras de un par de puestos de artesanías y fuimos a comer a un Mcdonalds.
Después nos volvimos para el Ko y nos enteramos que el paro de buses en todo Perú proseguía y, por lo tanto, las chicas no iban a poder viajar a Tacna para volver a Argentina... Un bajonazo, ya tenían todos sus pasajes comprados y si no llegaban a Arica el 21 estaban al horno. Terminaron comprándose un avión de unos 100 dólares aprox., un fangote de plata pero al menos no perdían lo otro.
Después de eso el ánimo estaba bastante roto y luego de una cena no muy feliz nos fuimos, esperando levantar cabeza, al depto de los chicos.
La pasamos bárbaro y, entre tragos deliciosos de maracuyá y otras frutas del estilo, mini patinetas y reggaeton, tuvimos un lindo cierre de viaje.
De las chicas me despedí en el hostel y nos fuimos con Lu al aeropuerto (todo esto sin pegar un ojo). Un par de horas después me despedí de ella lagrimeando un poco y mientras esperaba a mi avión, juntando valor, me fui a la oficina de iperú a pedir bocha de folletos: una manera de dar comienzo a mi nuevo viaje.

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