El día empezó bien y temprano (5:30), salimos con la lancha a observar pájaros y en el camino hacia la mima pudimos admirar una familia de monitos trasladándose por los árboles.

La salida en lancha estuvo buena, vimos y nos explicaron coss obre algunas especies y yo, para variar, solo recuerdo bien una: el oropéndulo. Me acuerdo porque canta todo el día, porque es marrón y amarillo y porque el nombre se corresponde con la forma de su cola.

A la tarde volvimos a salir con la lancha en buca d peces próximos a ser pescados. Fue una re frustración: no saqué ni uno, más que a pescar salí a alimentarlos (se comian la carnada y me dejaban el ansuelo pelado), para colmo me cargaban... Igual estuvo bueno, los que `pudieron sacaron un par de pirañas (en el mismo lugar en el que nadé el otro día)...
Luego de la pesca relajamos rato largo y a eso de las 5 o 6 (creo) salimos de nuevo con la lancha, esta vez a buscar perezosos. Perezosos que nunca aparecieron, lo más parecido fue una bola negra en la cima de un árbol que nunca logramos definir que era.
Después de cenar fuimos a la revancha con los caimanes. Pero tampoco hubo suerte...
y a la noche...
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